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sábado, 28 febrero, 2026

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Caos en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol: análisis de la semana más crítica de su historia

El aeropuerto más importante de Holanda sufrió gran vulnerabilidad a causa de las intensas nevadas, limitaciones en los procedimientos de deshielo de aviones  y gestión deficiente del flujo de pasajeros

Schiphol es actualmente el cuarto aeropuerto más importante en Europa por volumen de pasajeros asistidos. Está ubicado 15 km al suroeste de Amsterdam, la ciudad más importante de Países Bajos. Como curiosidad, el aeropuerto se encuentra 3 metros bajo el nivel medio del mar, debido a la propia naturaleza del país, desarrollado a lo largo de su historia gracias a la ganancia de terreno al mar.

En 2024 registró 66,8 millones de pasajeros. Se sitúa detrás de Londres-Heathrow, Estambul y París-Charles de Gaulle. A nivel mundial se encuentra en el Top 20 de los aeropuertos con mayor tráfico de pasajeros del planeta, en la duodécima posición. Tiene una gran importancia en el tráfico de mercancías, ocupando el tercer lugar en Europa, tras Fráncfort y París-Charles de Gaulle. Schiphol es la base de las compañías neerlandesas KLM, Martinair y Transavia.

Durante la primera semana de enero de 2026 experimentó un colapso operacional sin precedentes en toda su historia. Las infraestructuras y procedimientos ante condiciones meteorológicas severas quedaron en evidencia pues el aeropuerto no pudo cubrir la demanda con las condiciones mínimas de seguridad, forzando a las compañías aéreas a desvíos y cancelaciones masivas de vuelos, demoras, saturación de las plataformas de estacionamiento de aeronaves y retrasos en la gestión de autorizaciones de rodaje, deshielo de aeronaves y asignación de slots de salida y llegada. Un slot es un intervalo horario que se concede a un vuelo para el despegue o aterrizaje en un aeropuerto.

Condiciones meteorológicas y causas principales

El origen del colapso se debe a un temporal de nieve y clima invernal extremo que afectó rápidamente a los Países Bajos y el noroeste de Europa. Episodios de nieve, viento fuerte y temperaturas bajo cero superaron los niveles habituales. La acumulación de nieve y la formación de hielo exigieron aplicar procedimientos de tratamiento de superficies aeroportuarias (pistas de vuelo, calles de rodaje y plataformas de estacionamiento de aeronaves) y servicios de deshielo y antihielo a las aeronaves.

Las nevadas causaron cancelaciones diarias de vuelos durante la primera y segunda semana de enero, con cifras que muestran la magnitud del impacto: más de 2.700 cancelaciones entre el viernes 2 de enero y el martes 6. Además, se contabilizó un número indeterminado de retrasos de larga duración. Ambos hechos colapsaron la plataforma de estacionamiento de aeronaves y las terminales, incapaces de gestionar miles de pasajeros que quedaron bloqueados en el aeropuerto.

Vista general del aeropuerto de Amsterdam-Schipol / © Florian Venus

Problemas operativos específicos

1. Infraestructura de deshielo

Una de las limitaciones clave que encendió las alarmas fue la capacidad de deshielo de aeronaves. KLM, la mayor aerolínea que opera en Schiphol, señaló una posible escasez de fluido de deshielo. Este líquido se denomina glicol y se emplea en distintas proporciones según la temperatura exterior y el tiempo de espera de una aeronave antes de despegar. La combinación de una gran demanda de glicol, la magnitud de la tormenta de nieve y el volumen de tráfico aéreo ralentizó las operaciones desde el principio, generando un efecto bola de nieve en toda la actividad del aeropuerto.

2. Gestión de slots y regulación de capacidad

Eurocontrol, la agencia europea a cargo de la gestión del tráfico aéreo, recomendó una reducción significativa de la capacidad del espacio aéreo para evitar cuellos de botella, limitando la capacidad de movimientos. Esto se traduce en menor disponibilidad de slots de despegue y aterrizaje.

Impactos operacionales y en la red

La acumulación de vuelos cancelados y las limitaciones en la asignación de slots saturaron la plataforma de estacionamiento de aeronaves. Numerosos vuelos permanecieron a la espera de despegar mientras se les aplicaba el tratamiento de deshielo. En el caso de las llegadas, numerosos vuelos debieron ser desviados a aeropuertos alternativos como Bruselas, Düsseldorf o Frankfurt para liberar capacidad en Schiphol.

Además, la congestión aérea en Schiphol tuvo efectos de propagación en la red europea, incrementando las demoras en aeropuertos secundarios, afectando la rotación de vuelos de numerosas aerolíneas. El periodo de mal tiempo creó un efecto dominó que amplificó retrasos en conexiones y tránsito de pasajeros y carga, extendiendo la presión sobre procesos logísticos y gestión de procesos en tierra.

Respuesta aeroportuaria y manejo de la crisis

El aeropuerto de Schiphol y otros operadores aeroportuarios aplicaron protocolos específicos para estas condiciones, incluyendo:

-Activación de equipamiento pesado de limpieza y tratamiento de superficies de rodaje con quitanieves y materiales anti-hielo.

-Reprogramación de slots con prioridad para aeronaves en vuelo con destino Amsterdam.

-Coordinación en tiempo real con Eurocontrol para ajustes en la capacidad según la evolución de las condiciones meteorológicas.

-Comunicación continua con las aerolíneas para gestionar la asistencia y reubicación  de los pasajeros y las mercancías.

Equipos de tratamiento de superficies trabajando durante la crisis invernal / © aeropuerto de Amsterdam-Schipol

Lecciones técnicas y desafíos estructurales

El colapso aeroportuario a causa de la meteorología invernal ha evidenciado varios puntos de aprendizaje y mejora a nivel técnico-operacional:

-Capacidad de gestión operativa en condiciones de nieve: la frecuencia, volumen y persistencia de nevadas superiores a los niveles esperados cuestiona la robustez de los procedimientos estándar; se requieren capacidades adicionales de flotas de quitanieves, incorporación de recursos adicionales e incremento de las reservas de fluido de deshielo para eventos atípicos.

-Los modelos meteorológicos deben estar integrados con herramientas de gestión de slots en tiempo real para adaptar la oferta a la demanda y minimizar la aparición de cuellos de botella.

-La preparación ante condiciones límite debe incluir la posibilidad de incrementar los medios técnicos y humanos necesarios para poder afrontar una nueva crisis.

El episodio de la semana pasada en Schiphol ilustra la vulnerabilidad operativa a condiciones adversas de uno de los aeropuertos más importantes del mundo. Aunque estos eventos meteorológicos severos son históricamente poco frecuentes en la región, su impacto acumulado en los sistemas de tráfico aéreo plantea la necesidad de reforzar protocolos, recursos y planes de contingencia. Las lecciones aprendidas en este episodio es clave para la implementación de futuras mejoras y lograr una mayor resiliencia en el sistema de transporte aéreo europeo ante las inclemencias meteorológicas.

David Herreros Serrano
David Herreros Serrano
Gestor Aeronáutico por la Universidad Autónoma de Madrid. Piloto ULM. 25 años de experiencia laboral en el sector aeronáutico

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