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martes, 28 abril, 2026

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SAETA II: el nuevo sistema de entrenamiento de combate que apuesta por la soberanía tecnológica

El programa ITS‑C, liderado por Airbus, reemplazará a los veteranos Northrop F‑5 con una flota de 30 aviones HÜRJET y 15 más en opción de compra. Se estima hasta un 60% de participación de la industria nacional en el programa. Las entregas se extenderán hasta 2035 y la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz) será el núcleo de la nueva Escuela de Caza y Ataque del Ala 23 del Ejército del Aire y del Espacio

La industria aeroespacial española ha escenificado hoy el arranque formal del programa que marcará el futuro del entrenamiento avanzado de pilotos de combate en España. Bajo la denominación Sistema Integrado de Entrenamiento de Combate (ITS‑C), Airbus Defence and Space ha reunido a las empresas que, junto a la turca Turkish Aerospace (TA), desarrollarán el sucesor del venerable Northrop F‑5, avión que lleva más medio siglo en servicio en la Escuela de Caza y Ataque del Ala 23 ubicada en Talavera la Real (Badajoz) y en febrero pasado registró 300.000 horas de vuelo.

El nuevo entrenador, bautizado SAETA II en homenaje al histórico Hispano Aviación HA‑200 — primer reactor diseñado y fabricado en España—, es el eje central de un nuevo sistema de armas que incluye aeronave, simuladores, sistemas de misión, desarrollo y mantenimiento, con un grado de control nacional sin precedentes.

El contrato, adjudicado en diciembre de 2025, asciende a 2.600 millones de euros e implica la adquisición de 30 aeronaves HÜRJET —el entrenador avanzado de TA— que serán sometidas a un profundo proceso de “españolización”. Está previsto que la industria nacional asuma el 60% del valor del programa, una cifra que supera el retorno industrial habitual en este tipo de proyectos internacionales.

“Gracias a la nacionalización del programa, España logra tres hitos estratégicos: aseguramos una transferencia tecnológica en áreas clave, obtenemos un retorno industrial de gran calado y, sobre todo, dotamos al programa de la soberanía e independencia estratégicas necesarias para gestionar el sostenimiento y cualquier evolución futura del sistema”, sintetizó Marta Nogueira, responsable de negocio en España de Airbus Defence and Space.

Momento de la firma del contrato por parte de las autoridades españolas y turcas / © GONZALO CASES Airbus Defence and Space

Un sistema de armas, no solo un avión

El ITS‑C no se limita a sustituir a un avión ya obsoleto en el combate aéreo moderno. Contempla el diseño y la operación de un centro de entrenamiento completamente renovado en la Base Aérea de Talavera la Real, que integrará simuladores de vuelo de última generación desarrollados por Indra. Estos sistemas sintéticos permitirán la interconectividad entre el avión real y el entorno simulado, empleando tecnologías de realidad virtual e inteligencia artificial. “El nuevo sistema de simulación permitirá la interconectividad entre el avión y el simulador, empleando las nuevas tecnologías basadas en realidad virtual e inteligencia artificial”, explicó Rafael Junco, responsable de Simulación de Indra, durante una de las mesas redondas celebradas en Getafe. La empresa, que ya desarrolló hace 40 años el simulador del CASA C‑101, considera este programa “un referente en Europa”.

La arquitectura abierta de la plataforma HÜRJET es uno de los aspectos técnicos más relevantes. A diferencia de otros entrenadores que se entregan “llave en mano”, el SAETA II está concebido para ser evolucionado en España y evitar la dependencia tecnológica del exterior. Eso significa que los sistemas de aviónica y misión podrán actualizarse sin depender del fabricante original, un requisito que el Ejército del Aire y del Espacio considera irrenunciable para mantener la autonomía operativa durante las próximas décadas.

Indra desarrollará y pondrá en servicio todo el sistema de entrenamiento en tierra / © Airbus Defence and Space

Dos fases y 30 aviones

El calendario del programa se articula en dos fases claramente definidas. La primera fase comenzará en 2028 con la recepción de un lote inicial de 21 aeronaves en configuración original que serán certificadas en España y entrarán en servicio de forma inmediata. Una de esas unidades se convertirá en el prototipo sobre el que Airbus integrará la aviónica y los equipos de misión desarrollados por la industria nacional. En paralelo, se construirá el nuevo sistema de entrenamiento en tierra, que deberá estar operativo para el curso lectivo 2029‑2030.

La segunda fase, que se extenderá entre 2031 y 2035, contempla la conversión de esos 21 aviones a la versión definitiva española junto con los 9 restantes que serán transformados antes de su entrada en servicio en el Ala 23. Además, se actualizarán los simuladores a esa misma configuración. Cuando concluya el proceso, la Escuela de Caza y Ataque dispondrá de una flota homogénea de 30 SAETA II y un centro de formación que aspira a convertirse en referencia europea.

Aunque no se ha confirmado de forma oficial, las palabras de Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, han dejado entrever que se construirán nuevas instalaciones en Albacete para acoger el centro de conversión de los nuevos aparatos, junto a las instalaciones actuales de Airbus Helicopters y muy próximas a la Maestranza Aérea de Albacete, la unidad dedicada al mantenimiento de aeronaves y motores más prestigiosa del Ejército del Aire y del Espacio.

Tras cumplir 300.000 horas de vuelo en servicio, el F-5 se ha ganado una merecida jubilación / © David Herreros Serrano

Motor, datos y comunicaciones: gran reto industrial

El reparto de responsabilidades industriales es uno de los aspectos que mejor refleja la vocación de soberanía tecnológica del proyecto. Hasta 14 empresas españolas participan en el programa. GMV suministrará el sistema de navegación inercial/GPS y el computador de misión, basado en Galileo y tecnología 100% nacional. 

Sener se encarga del enlace de datos (DataLink) y de la conectividad de la plataforma, un elemento que su ingeniero jefe, Rodrigo Haya Ramos, calificó como “un reto, porque no se trata solo de disponer de un equipo, sino de desarrollar el sistema de entrenamiento y evolución de la propia plataforma”Aertec aporta la unidad de interfaz remota y el computador de gestión de datos, con seis variantes y el máximo grado de certificación de seguridad. Grupo Oesía desarrolla el sistema de gestión de audio, mientras que Orbital proporciona el grabador de misión VMDR (Video and Mission Data Recorder)Indra el sistema de identificación amigo‑enemigo (IFF, por sus siglas en inglés).

ITP Aero asumirá las labores de mantenimiento del motor General Electric F404‑GE‑102, el mismo que equipa al F/A‑18 Hornet, evitando así la dependencia de terceros países en un área tan crítica. Airtificial Aerospace & Defense fabricará el kit de control de vuelo, un elemento “crítico en el desarrollo de un avión militar y tradicionalmente dependiente del exterior”, según apuntó su director de Desarrollo de Negocio, Agustín Méndez Delgado.

14 empresas españolas de 5 comunidades autónomas estarán a cargo del 60% del programa / © Airbus Defence and Space

La “españolización” como vector estratégico

Más allá de lo técnico, el programa se interpreta por el Ministerio de Defensa como “una palanca de autonomía estratégica”. Amparo Valcarce, afirmó en Getafe que “se trata de un proyecto que moviliza a nuestra industria, genera conocimiento, empleo y oportunidades en toda la cadena de valor”. Añadió que el proyecto “refuerza nuestra autonomía estratégica al permitir diseñar, integrar y evolucionar capacidades propias, reduciendo dependencias críticas”. Las palabras de la secretaria de Estado se producen en un contexto en el que España aspira a reforzar su posición en la OTAN y a convertir la innovación en capacidades militares concretas, según señaló en su discurso.

La dimensión internacional del acuerdo quedó patente con la presencia de Haluk Görgün, secretario de Industrias de Defensa de Turquía, quien felicitó a ambas industrias por el contrato, y de Ömer Cihad Vardan, presidente de Turkish Aerospace, para quien la firma supone un “hito” y será “muy beneficiosa para ambos países”. El jefe de Air Power de Airbus, Jean‑Brice Dumont, puso el broche con un mensaje que combinaba el orgullo histórico, recordando al HA‑200, con la proyección de futuro: “El SAETA II es más que un avión. Es el símbolo de una España industrial, fuerte y tecnológicamente independiente”.

El optimismo del acto oficial da el pistoletazo de salida a los retos y complejidades del programa / © GONZALO CASESAirbus Defence and Space

Retos y desafíos más allá del anuncio

Pese al optimismo exhibido hoy, el programa afronta grandes desafíos de calado. El primero es la madurez de la integración: aunque el diseño preliminar de la configuración española está cerrado y las adjudicaciones a las empresas ya se han realizado, el proceso de integración final sobre la plataforma de TA aún queda lejos. Cualquier retraso en esa fase podría comprometer el calendario de entregas. El segundo es la gestión de la dualidad industrial: 14 empresas españolas, algunas de ellas competidoras habituales, deberán trabajar de forma coordinada bajo la dirección de Airbus. “Somos pocos, competimos en muchas ocasiones, pero es muy necesaria la colaboración entre empresas”, admitió Óscar Roldán, director de operaciones de Orbital, en la mesa redonda sobre desarrollo del tejido industrial.

El tercer reto es la “exportabilidad” de la solución españolizada. Aunque el contrato se ciñe a las necesidades del Ejército del Aire y del Espacio, la propia Nogueira insinuó que el SAETA II podría convertirse en un producto con proyección internacional. “Es una plataforma de colaboración industrial que busca una soberanía tecnológica”, afirmó. Si el sistema demuestra su eficacia, no sería descartable que otros países con flotas de entrenadores envejecidas mostraran interés en una solución con un grado tan elevado de personalización nacional.

La puesta de largo del ITS‑C marca, en cualquier caso, un punto de inflexión en la forma en que España aborda la renovación de sus sistemas de armas. Frente al modelo tradicional de compra de material extranjero con escaso margen de modificación, el nuevo esquema apuesta por el codesarrollo, la “españolización” y la capacidad de desarrollar los sistemas de forma autónoma.

Si el cronograma propuesto se cumple, en 2035 los pilotos de combate españoles se formarán en un entorno tecnológico de primer nivel, diseñado a la medida de sus necesidades y sustentado por un ecosistema industrial controlado desde dentro. El éxito o el fracaso del modelo dependerá de la ejecución, pero en Getafe se ha puesto hoy la primera piedra de un proyecto que va mucho más allá de un simple avión.

David Herreros Serrano
David Herreros Serrano
Gestor Aeronáutico por la Universidad Autónoma de Madrid. Piloto ULM. 25 años de experiencia laboral en el sector aeronáutico

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