Un concepto indiscutible como es la seguridad entra en el choque regulatorio
El cruce de declaraciones entre Aena y la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ha introducido un elemento extremadamente sensible en el debate sobre las tasas aeroportuarias: la seguridad operacional. Desde sus orígenes, las cuatro premisas tradicionales del transporte aéreo, en orden de importancia, son SEGURIDAD, regularidad, eficiencia y economía.
Nótese que he advertido de forma clara al lector sobre el primer concepto. A lo largo de toda su historia, la aviación ha sido víctima de su propio desarrollo. Cada vez que un avión alza el vuelo se produce una conjunción de numerosos factores que contribuyen a su éxito, que no es otro que garantizar operaciones seguras.
Los niveles de seguridad actuales se han logrado a costa de numerosos accidentes e incidentes en el pasado, que se investigaron y analizaron para que jamás volviesen a suceder. Y todo el trabajo que realizan millones de profesionales cada día es precisamente para que la seguridad no se cuestione.
Por ello, desde este digital no podemos estar más de acuerdo con la postura de ALA, la patronal de aerolíneas que operan en España. En su respuesta a las declaraciones de AENA, las aerolíneas consideran “grave y desafortunada” la insinuación de que una reducción tarifaria pueda comprometer la seguridad.
El presidente de Aena, Maurici Lucena, advierte del riesgo de infraestructuras “excesivamente baratas” si se prioriza únicamente la contención de costes. En esa lucha por la contención de costes quizás haya que centrarse más en invertir en partidas que incrementan los niveles de seguridad operacional que en fastuosas e ineficientes terminales que priman más lo arquitectónico que lo eficiente.
La seguridad es innegociable
Desde el punto de vista técnico-regulatorio, la seguridad operacional en la Unión Europea no depende del nivel de las tarifas aeroportuarias, sino del cumplimiento normativo y de la supervisión continuada. El marco viene determinado por la Agencia Europea para la Seguridad Aérea (EASA), cuyas normas son de obligado cumplimiento para gestores aeroportuarios, aerolíneas y proveedores de servicios. En España, la autoridad supervisora es la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), organismo responsable de la vigilancia del cumplimiento en materia de seguridad operacional (safety) y protección contra actos ilícitos (security).
El debate, por tanto, se sitúa en el terreno económico y regulatorio. Las tarifas aeroportuarias de Aena están sujetas al Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), que fija la senda de ingresos máximos y los compromisos de inversión. Según los últimos informes públicos de Aena, el gestor ha recuperado resultados positivos tras la pandemia, apoyado en la recuperación del tráfico y en la diversificación comercial. Paralelamente, ALA ha defendido reiteradamente que la competitividad del sistema aeroportuario español depende de mantener costes unitarios contenidos frente a otros grandes hubs europeos.
La cuestión de fondo es el equilibrio entre eficiencia y resiliencia. Aena gestiona una red de 46 aeropuertos y dos helipuertos bajo un modelo de caja única y política de subsidios cruzados, donde los aeropuertos rentables compensan a los deficitarios. Reducir tasas puede impactar en la capacidad de autofinanciación de inversiones futuras, especialmente en un contexto de transición energética y exigencias medioambientales crecientes. Sin embargo, las aerolíneas argumentan que mayores costes aeroportuarios afectan directamente a la conectividad y a la elasticidad de la demanda, desviando el tráfico a otros mercados con aeropuertos más competitivos.
Desde una perspectiva técnica, asociar la política tarifaria con un hipotético deterioro de la seguridad no encuentra respaldo normativo ni moral para cualquier profesional que desempeñe en el sector aeronáutico. En este sentido, es conveniente reiterar el nivel tan bajo y de una absoluta carencia de mentalidad aeronáutica de las declaraciones de una figura como es el máximo responsable de un gestor aeroportuario de la importancia de Aena.
Los estándares de mantenimiento, certificación y supervisión son obligatorios e independientes de la rentabilidad. No obstante, sí existe una relación indirecta entre ingresos, inversión y calidad de servicio.
El reto actual de los principales agentes del transporte aéreo español es reconducir el debate al ámbito técnico del DORA, evitando trasladar al terreno de la seguridad un desacuerdo esencialmente económico. En un mercado liberalizado, competitivo y altamente regulado, pero de carácter monopolista en el ámbito de las infraestructuras, la sostenibilidad del sistema requiere un diálogo y análisis estructurado entre todas las partes.
