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sábado, 13 junio, 2026

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“The Gimli Glider”, el planeador de 156 toneladas

En nuestra memoria tenemos omnipresente el «milagro del Hudson». En enero de 2009 un A320 de US Airways al mando del capitán Sullenberg «Sully» perdió completamente la potencia de sus dos motores y amerizó en el famoso río neoyorkino. No hubo que lamentar ninguna fatalidad más allá de la pérdida de la aeronave para el servicio comercial. Sus restos se exponen actualmente en el «Sullenberger Aviation Museum», en el aeropuerto internacional de Charlotte (EE.UU.).

Pero en la historia de la aviación comercial ha habido más milagros. Hoy recordamos los 40 años del vuelo 143 de Air Canada. Aplicando técnicas narrativas, recreamos lo que sucedió ese día. Algunas de las conversaciones son ficticias pero tratan de reflejar el buen hacer de la tripulación y la tensión vivida a bordo del Boeing 767 canadiense.

El C-GAUN, en el aeropuerto de San Francisco, febrero de 1985 / © AeroIcarus Zurich

23 de julio de 1983 – 17:00 hora local de Montreal

“Air Canadá anuncia la salida de su vuelo 143 con destino Edmonton, señoras y señores diríjanse a la puerta 89” 

El capitán, Robin ‘Bob’ Pearson y su copiloto, Maurice Quintal, terminaban de realizar los cálculos del combustible necesario para el vuelo, de 3.000 kilómetros de distancia.

Pearson: “¿Cuánto combustible hemos cargado?”.

Quintal: “22.300 kilos, he introducido el dato en la computadora de vuelo”.

El 767 es un bimotor de largo alcance que sólo llevaba cinco meses en servicio con la aerolínea canadiense. Por ello, tanto el personal de mantenimiento como el de vuelo aún no habían terminado de familiarizarse con los procedimientos de la nueva flota. Una de las particularidades era que registraba el combustible a bordo en kilogramos. El resto de la flota lo seguía haciendo en libras.

23 de julio de 1983 – 20:00 – Volando en crucero a 41.000 pies sobre “Red Lake”, Ontario

“LEFT FUEL PUMP LOW PRESSURE”

Tras escuchar cuatro veces el estridente aviso sonoro en la cabina de vuelo, ambos pilotos reaccionaron inmediatamente e hicieron varias comprobaciones.

Quintal: “Debe ser un fallo de la bomba de combustible”.

Pearson: “La computadora muestra suficiente combustible para llegar a Edmonton. Apaguemos esa bomba y que el combustible siga fluyendo por gravedad”.

Unos segundos después volvió a sonar otra alerta, mucho más estruendosa…

“LH ENG FAIL”

Los pilotos advirtieron que el motor 1 se estaba parando porque no le llegaba el flujo de combustible. Pearson retrasó la palanca de gases del motor afectado, encargó a Quintal declarar emergencia y desvió el vuelo al aeropuerto más cercano, a unos 220 kilómetros de la posición actual del 767.

Quintal: “Winnipeg control, ¡Mayday, Mayday, Mayday!, Air Canada 143 solicita el desvío a Winnipeg, ¡¡hemos perdido el motor izquierdo!!”.

Winnipeg control: “Air Canada 143, autorizado el desvío a Winnipeg. Vire a la izquierda rumbo 140º, descienda a 28.000 pies”.

Aunque los pilotos pensaban que tenían combustible suficiente para llegar a Winnipeg, aún no eran conscientes de la cadena de errores cometidos un par de horas antes, durante la preparación del vuelo. El personal que cargó el combustible empleó libras como unidad de masa. Y los pilotos no se percataron que despegaron de Montreal con menos de 10.000 kilos a bordo. Esa cantidad daba para recorrer tan solo 1.500 kilómetros de distancia, la mitad del vuelo Montreal-Edmonton.

23 de julio de 1983 – 20:05 – Volando con un solo motor, a 28.000 pies en curso a Winnipeg, Ontario

“RH ENG FAIL”

Un ruido fuerte y seco estremeció a los pilotos. Nunca lo habían experimentado en los simuladores de vuelo, donde se entrenaban periódicamente. Todo el avión se quedó a oscuras. Los 61 pasajeros a bordo entraron en pánico y los seis tripulantes de cabina se pusieron en guardia.

De repente, el 767 se convirtió en un silencioso planeador de 156 toneladas. Las baterías de emergencia proporcionaban energía suficiente para tener indicaciones de vuelo y comunicaciones básicas. Pearson trató de encender la unidad de potencia auxiliar, que empleaba el mismo combustible que los motores del avión. En ese momento asumió que no había combustible a bordo y había que actuar rápidamente. No había tiempo para averiguar el porqué.

Quintal: “Winnipeg control, Air Canada 143, perdimos ambos motores, repito, perdimos ambos motores”.

Winnipeg control: “Air Canada 143, recibido. ¿Son capaces de llegar a Winnipeg?”.

En su juventud, Pearson aprendió a volar y coger gran experiencia con planeadores ligeros. La técnica de vuelo de estos aviones exige ser muy preciso con el cálculo de la velocidad, el descenso y el ángulo de planeo. Sin dudarlo, empujó los controles del 767, bajó el morro y mantuvo una tasa de descenso de 220 nudos, la velocidad óptima de planeo del gigantesco Boeing.

Quintal se encargó rápidamente de hacer los cálculos de distancia, a partir de la altitud en la que se encontraban. No era suficiente para llegar a Winnipeg. El 767 era capaz de planear pero perdía 5.000 pies para avanzar solo 20 kilómetros. Demasiado.

El controlador de Winnipeg propuso aeródromos de la zona para intentar un aterrizaje de emergencia pero ninguno era apto para recibir a un enorme Boeing 767. De repente, Quintal recordó una antigua base de la fuerza aérea canadiense, donde se formó como piloto. Estaba en el rango de alcance para la poca altitud que les quedaba.

Portada del diario “The Citizen” del lunes 25 de julio de 1983 / © The Citizen

Quintal: “Intentémoslo en Gimli”.

Sin dudarlo, Pearson confió en su compañero y viró al norte. El avión continuó su descenso, mientras Quintal daba indicaciones sobre la trayectoria a seguir. El centro de control de Winnipeg fue informado de la decisión por parte de los pilotos y preguntó por el número de pasajeros a bordo para preparar la asistencia en la evacuación.

A muy poca altitud y alineados con la pista, era necesario frenar el avión para intentar el aterrizaje de emergencia con la mayor seguridad posible. Al no tener energía hidráulica, Quintal hizo extender el tren de aterrizaje por “gravedad” y Pearson comenzó a extender los flaps. Ayudarían a reducir la velocidad antes de tocar la pista.

Pero el 767 iba rápido. Demasiado rápido. No había una segunda oportunidad. Tenían que aterrizar a la primera y había que reducir aún más la velocidad de aproximación.

Muy cerca de la pista, a más de 200 nudos, Pearson no tuvo más remedio que aplicar una técnica de vuelo de los planeadores. Absolutamente prohibida en los aviones comerciales. Hacer “resbalar” el avión, cruzando los mandos que controlan los alerones y el timón de dirección. En seguida, provocó que el 767 culminara la aproximación final volando prácticamente de lado. Ahora frenaba y descendía de forma espectacular. Pero corría el riesgo de hacer entrar el avión en pérdida aerodinámica y no llegar jamás a la pista.

Cuando logró una velocidad más adecuada, Quintal se percató de que la antigua pista de vuelo estaba dividida parcialmente con una valla metálica. Al otro lado había una pista de karts, puestos de comida y gente. Mucha gente.

Pearson iba concentrado en los mandos, en la altitud y en la velocidad. No podía fallar. No había margen para el error. Quintal ya no dijo nada. No había más opciones. Aterrizaron a 180 nudos. 40 nudos por encima de la velocidad adecuada. No había capacidad de frenado aerodinámico. Ni mucho menos con los motores. Tan solo aplicaron los frenos de las ruedas. A su potencia máxima. Todos los neumáticos explotaron. El tren de aterrizaje delantero colapsó. Parte del fuselaje del avión ayudó a frenar en su desplazamiento por la pista. El 767 se detuvo a 30 metros de la valla. Nadie resultó herido.

Pearson: “Querido Maurice, bienvenido de vuelta a Gimli”

El Boeing 767 de Air Canada, convertido en un planeador de 156 toneladas / © Carlos Fuentespina

IBERIA ayuda a superar el miedo a volar

La aerolínea apuesta con “El Cubo de Otto” por un formato narrativo para abordar la aerofobia desde la psicología, la divulgación aeronáutica y la ficción sonora

La industria aérea lleva décadas intentando combatir uno de los grandes frenos psicológicos del transporte aéreo: el miedo a volar. Cursos presenciales, sesiones con simuladores y programas de familiarización aeroportuaria forman parte de una estrategia habitual entre aerolíneas y operadores. Ahora, Iberia traslada ese enfoque al terreno del audio con “El Cubo de Otto”, una producción de 19 episodios en formato podcast desarrollada junto a El Extraordinario.

La propuesta no es un curso técnico de aerofobia ni un manual clínico. Iberia opta por un formato híbrido que mezcla docuficción, entrevistas y ficción dramatizada para construir una experiencia inmersiva alrededor del miedo aéreo. El proyecto se divide en dos bloques: una primera parte centrada en entrevistas con profesionales de la psicología y la aviación, y una segunda construida como relato de ficción entre dos pasajeros incapaces de viajar en avión pese a mantener una relación sentimental a distancia.

El elemento diferencial del podcast reside en su aproximación narrativa. Frente al enfoque tradicional basado en estadísticas de seguridad operacional o explicación de turbulencias, “El Cubo de Otto” intenta trabajar la percepción emocional del pasajero. Esa decisión tiene lógica desde el punto de vista psicológico: la aerofobia rara vez responde exclusivamente a argumentos racionales. Diversos estudios y testimonios recopilados en comunidades digitales muestran que muchos pasajeros conocen que el avión es el medio de transporte más seguro y, aun así, mantienen respuestas de ansiedad severa.

La aportación de los profesionales

En ese contexto, la presencia de perfiles como Fernando Alonso, ex ingeniero y piloto de ensayos de Airbus, psicólogos especializados y tripulantes de cabina (TCP, Tripulante de Cabina de Pasajeros) aporta credibilidad técnica a la idea. También resulta relevante la inclusión del Centro de Mantenimiento de Iberia en La Muñoza, una instalación clave para el mantenimiento de la flota de Iberia y otras compañías del grupo IAG.

Sin embargo, el proyecto plantea una cuestión de fondo: dónde termina la divulgación y dónde comienza la estrategia de marca. Iberia presenta el podcast como contenido cultural, aunque el formato encaja claramente en la tendencia del branded content corporativo. La diferencia respecto a campañas convencionales es que aquí el producto comercial, el vuelo, apenas aparece de forma explícita. La narrativa se centra en la experiencia emocional previa al embarque.

La aerolínea parece haber entendido un cambio importante en la comunicación del sector: el pasajero actual no solo evalúa puntualidad, red de rutas o configuración de cabina, sino también confianza emocional. En un entorno donde los episodios cuando suceden turbulencias severas reciben una desmesurada cobertura mediática y generan ansiedad recurrente en redes sociales, el podcast funciona como herramienta de pedagogía indirecta. Sin embargo, no hay que olvidar que en el sector aeronáutico la seguridad aérea no se cuestiona. La probabilidad de que un pasajero muera en un vuelo comercial suele estimarse en torno a 1 entre 10 y 20 millones de vuelos.

También es significativo el uso del formato podcast como canal principal. El consumo de audio bajo demanda permite una escucha íntima y progresiva, especialmente útil en contenidos relacionados con ansiedad o salud emocional. No es casual que muchas de las referencias actuales sobre miedo a volar utilicen testimonios personales y conversaciones relajadas con pilotos para reducir la percepción de amenaza.

El Cubo de Otto” no elimina el miedo a volar ni sustituye tratamientos clínicos especializados, pero sí representa un movimiento poco habitual en la comunicación aérea española: abordar la aerofobia desde una narrativa emocional técnicamente documentada y alejada del tono corporativo clásico.

Está disponible desde hoy en SpotifyApple PodcastsIvooxAmazon MusicYouTube y Podimo,

SAETA II: el nuevo sistema de entrenamiento de combate que apuesta por la soberanía tecnológica

El programa ITS‑C, liderado por Airbus, reemplazará a los veteranos Northrop F‑5 con una flota de 30 aviones HÜRJET y 15 más en opción de compra. Se estima hasta un 60% de participación de la industria nacional en el programa. Las entregas se extenderán hasta 2035 y la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz) será el núcleo de la nueva Escuela de Caza y Ataque del Ala 23 del Ejército del Aire y del Espacio

La industria aeroespacial española ha escenificado hoy el arranque formal del programa que marcará el futuro del entrenamiento avanzado de pilotos de combate en España. Bajo la denominación Sistema Integrado de Entrenamiento de Combate (ITS‑C), Airbus Defence and Space ha reunido a las empresas que, junto a la turca Turkish Aerospace (TA), desarrollarán el sucesor del venerable Northrop F‑5, avión que lleva más medio siglo en servicio en la Escuela de Caza y Ataque del Ala 23 ubicada en Talavera la Real (Badajoz) y en febrero pasado registró 300.000 horas de vuelo.

El nuevo entrenador, bautizado SAETA II en homenaje al histórico Hispano Aviación HA‑200 — primer reactor diseñado y fabricado en España—, es el eje central de un nuevo sistema de armas que incluye aeronave, simuladores, sistemas de misión, desarrollo y mantenimiento, con un grado de control nacional sin precedentes.

El contrato, adjudicado en diciembre de 2025, asciende a 2.600 millones de euros e implica la adquisición de 30 aeronaves HÜRJET —el entrenador avanzado de TA— que serán sometidas a un profundo proceso de “españolización”. Está previsto que la industria nacional asuma el 60% del valor del programa, una cifra que supera el retorno industrial habitual en este tipo de proyectos internacionales.

“Gracias a la nacionalización del programa, España logra tres hitos estratégicos: aseguramos una transferencia tecnológica en áreas clave, obtenemos un retorno industrial de gran calado y, sobre todo, dotamos al programa de la soberanía e independencia estratégicas necesarias para gestionar el sostenimiento y cualquier evolución futura del sistema”, sintetizó Marta Nogueira, responsable de negocio en España de Airbus Defence and Space.

Momento de la firma del contrato por parte de las autoridades españolas y turcas / © GONZALO CASES Airbus Defence and Space

Un sistema de armas, no solo un avión

El ITS‑C no se limita a sustituir a un avión ya obsoleto en el combate aéreo moderno. Contempla el diseño y la operación de un centro de entrenamiento completamente renovado en la Base Aérea de Talavera la Real, que integrará simuladores de vuelo de última generación desarrollados por Indra. Estos sistemas sintéticos permitirán la interconectividad entre el avión real y el entorno simulado, empleando tecnologías de realidad virtual e inteligencia artificial. “El nuevo sistema de simulación permitirá la interconectividad entre el avión y el simulador, empleando las nuevas tecnologías basadas en realidad virtual e inteligencia artificial”, explicó Rafael Junco, responsable de Simulación de Indra, durante una de las mesas redondas celebradas en Getafe. La empresa, que ya desarrolló hace 40 años el simulador del CASA C‑101, considera este programa “un referente en Europa”.

La arquitectura abierta de la plataforma HÜRJET es uno de los aspectos técnicos más relevantes. A diferencia de otros entrenadores que se entregan “llave en mano”, el SAETA II está concebido para ser evolucionado en España y evitar la dependencia tecnológica del exterior. Eso significa que los sistemas de aviónica y misión podrán actualizarse sin depender del fabricante original, un requisito que el Ejército del Aire y del Espacio considera irrenunciable para mantener la autonomía operativa durante las próximas décadas.

Indra desarrollará y pondrá en servicio todo el sistema de entrenamiento en tierra / © Airbus Defence and Space

Dos fases y 30 aviones

El calendario del programa se articula en dos fases claramente definidas. La primera fase comenzará en 2028 con la recepción de un lote inicial de 21 aeronaves en configuración original que serán certificadas en España y entrarán en servicio de forma inmediata. Una de esas unidades se convertirá en el prototipo sobre el que Airbus integrará la aviónica y los equipos de misión desarrollados por la industria nacional. En paralelo, se construirá el nuevo sistema de entrenamiento en tierra, que deberá estar operativo para el curso lectivo 2029‑2030.

La segunda fase, que se extenderá entre 2031 y 2035, contempla la conversión de esos 21 aviones a la versión definitiva española junto con los 9 restantes que serán transformados antes de su entrada en servicio en el Ala 23. Además, se actualizarán los simuladores a esa misma configuración. Cuando concluya el proceso, la Escuela de Caza y Ataque dispondrá de una flota homogénea de 30 SAETA II y un centro de formación que aspira a convertirse en referencia europea.

Aunque no se ha confirmado de forma oficial, las palabras de Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, han dejado entrever que se construirán nuevas instalaciones en Albacete para acoger el centro de conversión de los nuevos aparatos, junto a las instalaciones actuales de Airbus Helicopters y muy próximas a la Maestranza Aérea de Albacete, la unidad dedicada al mantenimiento de aeronaves y motores más prestigiosa del Ejército del Aire y del Espacio.

Tras cumplir 300.000 horas de vuelo en servicio, el F-5 se ha ganado una merecida jubilación / © David Herreros Serrano

Motor, datos y comunicaciones: gran reto industrial

El reparto de responsabilidades industriales es uno de los aspectos que mejor refleja la vocación de soberanía tecnológica del proyecto. Hasta 14 empresas españolas participan en el programa. GMV suministrará el sistema de navegación inercial/GPS y el computador de misión, basado en Galileo y tecnología 100% nacional. 

Sener se encarga del enlace de datos (DataLink) y de la conectividad de la plataforma, un elemento que su ingeniero jefe, Rodrigo Haya Ramos, calificó como “un reto, porque no se trata solo de disponer de un equipo, sino de desarrollar el sistema de entrenamiento y evolución de la propia plataforma”Aertec aporta la unidad de interfaz remota y el computador de gestión de datos, con seis variantes y el máximo grado de certificación de seguridad. Grupo Oesía desarrolla el sistema de gestión de audio, mientras que Orbital proporciona el grabador de misión VMDR (Video and Mission Data Recorder)Indra el sistema de identificación amigo‑enemigo (IFF, por sus siglas en inglés).

ITP Aero asumirá las labores de mantenimiento del motor General Electric F404‑GE‑102, el mismo que equipa al F/A‑18 Hornet, evitando así la dependencia de terceros países en un área tan crítica. Airtificial Aerospace & Defense fabricará el kit de control de vuelo, un elemento “crítico en el desarrollo de un avión militar y tradicionalmente dependiente del exterior”, según apuntó su director de Desarrollo de Negocio, Agustín Méndez Delgado.

14 empresas españolas de 5 comunidades autónomas estarán a cargo del 60% del programa / © Airbus Defence and Space

La “españolización” como vector estratégico

Más allá de lo técnico, el programa se interpreta por el Ministerio de Defensa como “una palanca de autonomía estratégica”. Amparo Valcarce, afirmó en Getafe que “se trata de un proyecto que moviliza a nuestra industria, genera conocimiento, empleo y oportunidades en toda la cadena de valor”. Añadió que el proyecto “refuerza nuestra autonomía estratégica al permitir diseñar, integrar y evolucionar capacidades propias, reduciendo dependencias críticas”. Las palabras de la secretaria de Estado se producen en un contexto en el que España aspira a reforzar su posición en la OTAN y a convertir la innovación en capacidades militares concretas, según señaló en su discurso.

La dimensión internacional del acuerdo quedó patente con la presencia de Haluk Görgün, secretario de Industrias de Defensa de Turquía, quien felicitó a ambas industrias por el contrato, y de Ömer Cihad Vardan, presidente de Turkish Aerospace, para quien la firma supone un “hito” y será “muy beneficiosa para ambos países”. El jefe de Air Power de Airbus, Jean‑Brice Dumont, puso el broche con un mensaje que combinaba el orgullo histórico, recordando al HA‑200, con la proyección de futuro: “El SAETA II es más que un avión. Es el símbolo de una España industrial, fuerte y tecnológicamente independiente”.

El optimismo del acto oficial da el pistoletazo de salida a los retos y complejidades del programa / © GONZALO CASESAirbus Defence and Space

Retos y desafíos más allá del anuncio

Pese al optimismo exhibido hoy, el programa afronta grandes desafíos de calado. El primero es la madurez de la integración: aunque el diseño preliminar de la configuración española está cerrado y las adjudicaciones a las empresas ya se han realizado, el proceso de integración final sobre la plataforma de TA aún queda lejos. Cualquier retraso en esa fase podría comprometer el calendario de entregas. El segundo es la gestión de la dualidad industrial: 14 empresas españolas, algunas de ellas competidoras habituales, deberán trabajar de forma coordinada bajo la dirección de Airbus. “Somos pocos, competimos en muchas ocasiones, pero es muy necesaria la colaboración entre empresas”, admitió Óscar Roldán, director de operaciones de Orbital, en la mesa redonda sobre desarrollo del tejido industrial.

El tercer reto es la “exportabilidad” de la solución españolizada. Aunque el contrato se ciñe a las necesidades del Ejército del Aire y del Espacio, la propia Nogueira insinuó que el SAETA II podría convertirse en un producto con proyección internacional. “Es una plataforma de colaboración industrial que busca una soberanía tecnológica”, afirmó. Si el sistema demuestra su eficacia, no sería descartable que otros países con flotas de entrenadores envejecidas mostraran interés en una solución con un grado tan elevado de personalización nacional.

La puesta de largo del ITS‑C marca, en cualquier caso, un punto de inflexión en la forma en que España aborda la renovación de sus sistemas de armas. Frente al modelo tradicional de compra de material extranjero con escaso margen de modificación, el nuevo esquema apuesta por el codesarrollo, la “españolización” y la capacidad de desarrollar los sistemas de forma autónoma.

Si el cronograma propuesto se cumple, en 2035 los pilotos de combate españoles se formarán en un entorno tecnológico de primer nivel, diseñado a la medida de sus necesidades y sustentado por un ecosistema industrial controlado desde dentro. El éxito o el fracaso del modelo dependerá de la ejecución, pero en Getafe se ha puesto hoy la primera piedra de un proyecto que va mucho más allá de un simple avión.

AIR EUROPA firma un acuerdo de código compartido con SKY AIRLINE

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El acuerdo permite comercializar vuelos entre Lima y Santiago y conectar con rutas domésticas en Perú, reforzando las conexiones entre España y América

La estrategia de expansión de Air Europa en Iberoamérica se apoya cada vez más en acuerdos comerciales con aerolíneas regionales. El último paso en esa dirección es el acuerdo de código compartido firmado con SKY Airline, que permite a la compañía española comercializar vuelos entre Lima y Santiago de Chile y ampliar su red doméstica en Perú mediante conexiones operadas por la aerolínea chilena.

El acuerdo, vigente desde el 1 de marzo de 2026, permite a Air Europa colocar su código en vuelos operados por SKY Airline entre Lima y Santiago, así como en cinco rutas nacionales en Perú: Cuzco, Arequipa, Iquitos, Trujillo y Tarapoto.

Desde un punto de vista operativo, la alianza responde a un patrón consolidado en la aviación comercial: utilizar aerolíneas regionales o de bajo coste (LCC, Low Cost Carrier) para alimentar los vuelos de largo radio que parten desde grandes hubs intercontinentales. En este caso, el nodo principal sigue siendo Madrid-Barajas, desde donde Air Europa conecta Europa con Sudamérica mediante su flota de Boeing 787.

El mercado peruano aparece como el principal beneficiado en esta primera fase. Air Europa opera vuelos diarios entre Madrid y Lima, lo que facilita las conexiones con la red doméstica de SKY Airline en el país. Esta estructura permite captar tráfico desde ciudades secundarias sin necesidad de operar rutas directas con aeronaves de fuselaje ancho, reduciendo riesgos comerciales y optimizando la ocupación de los vuelos transatlánticos.

Imanol Pérez, director comercial de Air Europa (izqda.) y Sebastián Fernandez de Lorenzi, subgerente de Rutas de Negocio Internacional de Sky Airline / © Air Europa

Impulso a la cooperación entre ambas aerolíneas

El acuerdo también representa una evolución de la relación comercial entre ambas compañías. En 2024 ya habían establecido un acuerdo interlínea, que permitía vender itinerarios combinados en un único billete. El salto al código compartido implica una integración comercial más profunda, ya que ambas aerolíneas pueden comercializar el mismo vuelo bajo su propio código.

Sin embargo, este tipo de alianzas también refleja una tendencia estructural del sector: la creciente fragmentación operativa de las redes aéreas. Mientras las grandes aerolíneas concentran la operación de largo radio, la conectividad regional queda en manos de operadores de menor tamaño, lo que genera redes más dependientes de acuerdos comerciales que de flota propia.

La ampliación prevista del acuerdo —que podría incluir destinos como São Paulo, Salvador de Bahía, Montevideo o Buenos Aires— apunta precisamente en esa dirección: construir una red regional mediante socios locales en lugar de asumir directamente nuevas rutas de corto y medio radio.

Para Air Europa, el modelo tiene sentido desde la lógica económica del largo radio. Pero también confirma una realidad del mercado latinoamericano: la conectividad intercontinental depende cada vez más de alianzas flexibles entre operadores con perfiles muy diferentes.

La hidroaviación en España ante su principal obstáculo: la complejidad administrativa

Una jornada técnica celebrada en Madrid expone las oportunidades y las limitaciones regulatorias que frenan el desarrollo del transporte con hidroaviones

La hidroaviación en España sigue siendo un sector marginal pese a contar con unas condiciones geográficas particularmente favorables: casi 8.000 kilómetros de costa, dos archipiélagos, dos ciudades autónomas en otro continente y centenares de embalses. Esta paradoja fue uno de los ejes centrales de la Jornada Técnica: Presente y Futuro de la Hidroaviación, celebrada el 26 de febrero en la sede de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) en Madrid.

Organizada por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Aeronáuticos y Graduados en Ingeniería Aeroespacial, la Fundación Aeronáutica Mallorquina y la Asociación Española de Hidroaviación, la jornada reunió a reguladores, operadores y especialistas para analizar un sector que, a pesar de su presencia histórica en España, permanece prácticamente inédito en la aviación comercial española.

El Colegio profesional actúa como órgano de representación técnica del sector aeronáutico; la Fundación Aeronáutica Mallorquina promueve la cultura y el desarrollo aeronáutico en Baleares; y la Asociación Española de Hidroaviación trabaja en la difusión técnica y operativa de esta modalidad de vuelo en España.

Un centenario que recuerda el pasado de la hidroaviación española

El decano del Colegio, David Sedano Abad, abrió la jornada recordando que 2026 coincide con el centenario del histórico vuelo del hidroavión Dornier J “Plus Ultra”, que en 1926 cruzó el Atlántico desde España hasta Argentina.

Sedano agradeció especialmente la presencia de Conrado Dornier, ingeniero aeronáutico y miembro de la familia fundadora del histórico fabricante alemán Dornier, cuya trayectoria está ligada al desarrollo de la aviación marítima desde comienzos del siglo XX.

Junto a Dornier asistió también José Luis Ferragut, capitán del Ejército del Aire, ex-piloto de Iberia y uno de los últimos aviadores que volaron los hidroaviones Dornier Do-24 que operaron desde la base de hidros de Pollensa, en Mallorca. Ferragut participó en los vuelos que marcaron el final de la operación de estos aparatos en España tras su retirada del servicio a finales de los años sesenta. En marzo de 1970 pilotó uno de los Do-24 desde Pollensa hasta San Javier, desde donde la aeronave fue trasladada posteriormente al Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Cuatro Vientos en Madrid.

Un año después, en agosto de 1971, participó también en el traslado en vuelo de otro Dornier Do-24 desde Pollensa hasta Friedrichshafen, en Alemania, sede histórica del fabricante Dornier, donde se encuentra un imponente museo que merece la pena visitar. Ambas aeronaves pueden contemplarse actualmente en los respectivos museos.

Aquellas operaciones simbolizaron el cierre de una etapa en la hidroaviación española: durante más de dos décadas los Dornier Do-24 habían desempeñado misiones de SAR (Search and Rescue, búsqueda y rescate)y vigilancia marítima en el Mediterráneo bajo la estructura del Ejército del Aire.

Miguel Buades recibe de José Luis Ferragut una maqueta histórica del Dornier DO-24 en presencia de Conrado Dornier / © David Herreros Serrano

Sedano señaló que, desde el Colegio profesional, se pretende mantener viva esta tradición aeronáutica impulsando iniciativas técnicas y divulgativas relacionadas con la hidroaviación, al tiempo que agradeció el trabajo normativo realizado por AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) en los últimos años.

El presidente de la Fundación Aeronáutica Mallorquina, Miguel Buades Socias, subrayó que el sector empieza a contar con marcos regulatorios más claros y destacó una de las ventajas operativas del hidroavión: la posibilidad de operar con infraestructuras mínimas y con menor impacto ambiental que otras instalaciones aeroportuarias.

Desde el punto de vista regulatorio, la directora de AESA, Montserrat Mestres, planteó una cuestión clave: el potencial del país no se corresponde con su nivel de desarrollo operativo. Según explicó, los hidroaviones han demostrado su utilidad en misiones de vigilancia marítima, emergencias o conexión de territorios aislados. Sin embargo, el marco europeo aún presenta lagunas: la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, European Union Aviation Safety Agency) todavía no ha desarrollado normativa específica para este tipo de operaciones.

Montserrat Mestres, directora de AESA, analizando el potencial de la hidroaviación en un país con miles de kilómetros de costa / © David Herreros Serrano

Un nicho histórico de la aviación general

El análisis técnico del sector comenzó con la intervención de Ángel Villa Hernando, ex subdirector general de la Dirección General de Aviación Civil. Villa recordó que la hidroaviación ha estado tradicionalmente vinculada a la aviación general, aunque defendió un enfoque diferente: considerarla aviación de transporte no comercial, capaz de cubrir nichos regionales donde los aeropuertos convencionales no son viables. En este sentido, apuntó que España sigue necesitando más aeródromos menores para diversificar su red aeroportuaria.

El factor humano también fue abordado durante la jornada. Julio Serrano Carranza, director institucional de SAMU–CESUPAR (centro especializado en formación en supervivencia y rescate marítimo), explicó que los pilotos que operan sobre agua deben contar con entrenamiento específico. Según indicó, las estadísticas internacionales sitúan en torno al 85 % la probabilidad de supervivencia en accidentes aéreos en el mar, siempre que exista preparación adecuada.

Angel Villa explicó las particularidades y ventajas de la operación de hidroaviones en el marco de la aviación general / © David Herreros Serrano

Un sector mínimo en términos regulatorios y formativos

El diagnóstico de la situación española fue expuesto por Juan Martín Vicente, jefe de división de licencias y personal de vuelo de AESA. Actualmente el número de habilitaciones SEA (Single Engine Seaplane) es muy reducido: apenas 64 pilotos cuentan con esta cualificación en España. La mayoría están vinculados a operadores de servicios públicos como LCI (Lucha Contra Incendios) o SAR (Search and Rescue, búsqueda y rescate).

Entre los medios más conocidos se encuentran los hidroaviones Canadair CL-215T y CL-415 empleados en la lucha contra incendios forestales. Como resulta sabido, quedan al margen del sector civil pues son operados por el Grupo 43 del Ejército del Aire y del Espacio, a requerimiento del MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico).

Juan Martín Vicente explicó con detalle la situación actual en lo relativo a licencias y habilitaciones de pilotos de hidroaviación / © David Herreros Serrano

Martín Vicente también destacó el crecimiento potencial del segmento ULM (Ultralight Motorized Aircraft), aeronaves ultraligeras cada vez más capaces desde el punto de vista operativo. El Gobierno aprobó recientemente un real decreto para modernizar la normativa de ultraligeros y facilitar su operación en España, incluyendo mayor integración en el espacio aéreo controlado. Sin embargo, el principal problema sigue siendo estructural: España carece prácticamente de instructores, examinadores y escuelas de hidroaviación.

El instructor Carlos Manso, actualmente el único examinador de hidroaviones habilitado en España, explicó que mantener la habilitación SEA es complicado debido a la escasa actividad. La falta de operadores limita la experiencia reciente necesaria para renovar las licencias.

Hidroaviones comerciales: proyectos que no despegan

El bloque más relevante de la jornada se centró en el desarrollo de operaciones comerciales. En los últimos años han surgido dos proyectos relevantes: Surcar Airlines en Canarias e Isla Air en Baleares. Ambos pretendían operar vuelos interinsulares con aeronaves como el De Havilland Canada DHC-6 Twin Otter, un bimotor turbohélice ampliamente utilizado en operaciones comerciales de hidroaviación.

Surcar planteó rutas comerciales entre Tenerife, La Palma y Gran Canaria, con vuelos de aproximadamente 30 minutos y aeronaves de 16 pasajeros. Sin embargo, el desarrollo de estos proyectos ha sido lento debido a la complejidad administrativa y a la ausencia de un marco regulatorio específico para el transporte comercial con hidroaviones.

El CEO de Surcar Airlines, Gerardo Morales-Hierro, explicó que la compañía exploró incluso el concepto NVR (Near Water Run), operaciones realizadas a ras de la superficie del mar para evitar la certificación completa de hidroaeródromos. La fórmula tampoco prosperó, por lo que el proyecto se ha reorientado hacia la oferta de vuelos turísticos mientras continúa la tramitación regulatoria.

Según Morales-Hierro, los principales obstáculos han sido la coordinación entre autoridades portuarias, reguladores aeronáuticos y organismos medioambientales. En algunos casos, los estudios de impacto ambiental han requerido varios años de tramitación.

El experto en seguridad aeronáutica José Sanz Dodero, ex subdirector del aeropuerto de Madrid-Barajas, fue especialmente crítico con la fragmentación administrativa. A su juicio, resulta difícil explicar por qué un país con dos archipiélagos y miles de kilómetros de costa no ha desarrollado todavía un modelo de transporte con hidroaviones.

Gerardo Morales-Hierro, CEO de Surcar Airlines, durante su intervención sobre los obstáculos regulatorios para los hidroaviones comerciales / © David Herreros Serrano

Normativa fragmentada y competencias dispersas

Uno de los aspectos más complejos es la regulación. En este bloque se contó con la presencia Alberto Zamoranos de Blas, en sustitución del director de Aeropuertos y Seguridad de Aviación Civil de AESA, Carlos García Gutiérrez-Marcet. Explicó que el punto de referencia internacional sigue siendo la Circular 236 de OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), que establece recomendaciones para operaciones con hidroaviones.

En España, el marco normativo se basa en el Real Decreto 1070/2015, actualmente en proceso de actualización para adaptarse a las demandas del sector y clarificar la regulación de infraestructuras como hidropuertos o hidrosuperficies.

Además, parte de las competencias sobre infraestructuras aeronáuticas deportivas se han transferido a las comunidades autónomas, lo que obliga a establecer mecanismos de coordinación técnica con AESA.

Alberto Zamorano de Blas, Jefe de División de Integración Territorial en Agencia Estatal de Seguridad Aérea durante su intervención sobre el marco normativo necesario para desarrollar infraestructuras de hidroaviación en España / © David Herreros Serrano

Innovación tecnológica y debate ambiental

La última parte de la jornada abordó el futuro tecnológico del sector. El vocal del Colegio de Ingenieros Aeronáuticos Javier Arrondo Navarro señaló que la electrificación de los hidroaviones es técnicamente viable, aunque aún no existen motores eléctricos certificados específicamente para este tipo de aeronaves.

Desde el ámbito medioambiental, Patricia Ureña, de la organización Chelonia, recordó que todavía existen pocos estudios científicos independientes sobre el impacto acústico de los hidroaviones en ecosistemas marinos.

La conclusión general de la jornada fue clara: el desarrollo de la hidroaviación en España depende menos de la tecnología que de la capacidad institucional para coordinar regulación, infraestructuras y formación.

En palabras de varios ponentes, el potencial existe. Lo que falta es un marco operativo-legal ajustado a las necesidades y realidades del sector, menos trámites burocráticos así como mayor voluntad, más entusiasmo y ganas de trabajar por parte de las distintas administraciones que permitan convertirlo en una realidad.

David Sedano Abad, decano del Colegio de Ingenieros Aeronáuticos, moderó la mesa redonda que clausuró la jornada / © David Herreros Serrano

NH90 en los tres ejércitos, un ejemplo de integración

El helicóptero NH90 se ha convertido en uno de los pilares de la modernización de las alas rotatorias de las Fuerzas Armadas españolas. Su presencia en el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio lo convierte en un caso singular dentro de Europa y en un ejemplo de integración de capacidades entre los tres ejércitos. Con nuevos pedidos en marcha y sucesivos programas de mejora, el NH90 continúa consolidándose como una plataforma clave para las operaciones aéreas tácticas y navales de España en las próximas décadas. El NH90 es el producto de NH Industries, participada mayoritariamente por Airbus Helicopters (62,5%), Leonardo (32%) y GKN Fokker Aerospace (5,5%)

La publicación del Real Decreto 848/2025, el pasado 24 de septiembre, es un espaldarazo definitivo al programa NH90 en España. El tercer capítulo de dicho documento contempla el programa de “Movilidad Aérea de Última Generación” (NH90-3), que prevé la adquisición de 31 nuevos helicópteros NH90 junto con su apoyo logístico inicial, por un importe cercano a los 1.785 millones de euros, cuya producción y fase de pruebas se desarrolla en las instalaciones de Airbus Helicopters en Albacete.

Este nuevo pedido elevará la flota total prevista en España a 76 unidades del NH90, distribuidas en tres lotes: 22 helicópteros del primer lote (todos ya entregados), 23 del segundo lote y los 31 del tercer programa. De los aparatos del segundo lote, tres de la versión de transporte táctico naval MSPT (Maritime Special Purpose Transport) ya están en servicio en la Armada, de un total de siete previstos.

En palabras de Axel Aloccio, responsable del programa NH90, “la Armada española está satisfecha con el buen desempeño” del mayor helicóptero fabricado por Airbus Helicopters. Se trata de un ejemplo de integración y estandarización de flotas a nivel de los tres ejércitos que permitirá mejorar la interoperabilidad y reducir los costes de operación y mantenimiento dentro del presupuesto global del Ministerio de Defensa. Este nuevo escenario producirá además la baja progresiva de helicópteros más antiguos, como los Airbus AS332 Super Puma o los Sikorsky S-76.

Como curiosidad, aunque Alemania, Francia e Italia operan el NH90 en varios de sus ejércitos, España es el único país que lo utiliza en los tres: Ejército de Tierra, Armada y Ejército del Aire y del Espacio. Además, el NH90 se ha convertido en el primer helicóptero en la historia de las Fuerzas Armadas españolas presente simultáneamente en los tres ejércitos. Conforme las unidades acumulen ciclos y horas de vuelo, el tiempo dirá si la decisión de apostar por una única plataforma ha sido la más acertada.

Las capacidades del NH90 en misiones de búsqueda y rescate son innegables / © David Herreros Serrano

Rol clave en operaciones civiles

Por ejemplo, Aloccio destaca la importante participación de los NH90 españoles del BHELMA III de las FAMET del Ejército de Tierra (12 unidades en la base de Agoncillo) y del Ala 48 del Ejército del Aire y del Espacio durante las operaciones de apoyo tras las inundaciones provocadas por la DANA en octubre de 2024.

Además, en diciembre de 2024 se entregó la primera unidad de la versión Estándar 3, con mejoras en protección, aviónica y comunicaciones. España fue el primer país en recibir las primeras unidades de esta configuración.

Otro de los hitos recientes se produjo en octubre pasado, cuando un NH90 del Ejército de Tierra realizó con éxito el lanzamiento de munición merodeadora Q-SLAM ALE (Air-Launched Effect), desarrollada por la empresa española Arquimea en colaboración con Airbus Helicopters. Simplificando, se trata de un sistema aéreo no tripulado lanzado desde una plataforma aérea o terrestre que puede merodear sobre el campo de batalla antes de atacar un objetivo con una carga explosiva o realizar misiones de reconocimiento. Este concepto refleja la tendencia creciente a integrar sistemas no tripulados en plataformas tripuladas para ampliar las capacidades de misión dentro de la arquitectura de combate moderno.

A nivel de prestaciones, Airbus pone como ejemplo una misión realizada por la fuerza aérea neozelandesa en la que dos NH90 volaron entre Nueva Zelanda y Australia, cubriendo una etapa de 660 millas náuticas (1.221 kilómetros) en vuelos de aproximadamente cuatro horas y media de duración.

Como ejemplo de interoperabilidad con otros ejércitos destaca la participación de 18 NH90 TTH (Tactical Transport Helicopter) alemanes entre los más de treinta helicópteros que participaron en el ejercicio Griffin Lightning 25. Los NH90 de la Bundeswehr volaron sobre gran parte del territorio de Lituania, incluyendo zonas próximas a la frontera, realizando vuelos tácticos a muy baja altitud (hasta 150 metros), tanto de día como de noche.

En cuanto a la versión naval, destaca el despliegue de la variante NFH (NATO Frigate Helicopter) a bordo de buques como fragatas para la realización de misiones antisubmarinas (ASW) y antibuque (ASuW). En este ámbito, uno de los desarrollos más recientes es el programa Sea Tiger, la versión naval más avanzada del NH90 destinada a la Armada alemana.

El Sea Tiger fue encargado en 2020 con el objetivo de sustituir a los veteranos Westland Sea Lynx Mk88A en servicio desde los años ochenta. El contrato cubre 31 helicópteros, con entregas previstas entre 2025 y 2030, destinados a operar desde fragatas tipo F123 y F124 en misiones antisubmarinas y antisuperficie, además de vigilancia marítima, apoyo a fuerzas especiales y transporte táctico ligero.

Simulador del NH90 desarrollado por Indra e instalado en el cuartel general del Ala 48 en la base de Madrid-Cuatro Vientos / © David Herreros Serrano

Una plataforma en continua evolución

Durante los dos últimos años, NH Industries y la agencia NAHEMA (NATO Helicopter Management Agency) han firmado dos programas de modernización del NH90. NAHEMA fue creada en 1992 como agencia de la OTAN encargada de coordinar y gestionar el ciclo de vida de los NH90 en servicio en los países miembros que participan en el programa. Su misión principal es asegurar la interoperabilidad, optimizar los costes y mejorar la disponibilidad operativa de la flota conjunta.

El primer programa de modernización se denomina Block 1 (también conocido como software release 3). Tiene aplicación a corto y medio plazo y afecta a varios países operadores. Su objetivo es mejorar la operatividad de las flotas en términos de intercambio de información táctica, integración de sensores, sistemas de navegación y armamento.

El Block 2, por su parte, está concebido para el desarrollo del NH90 a largo plazo. Entre sus principales líneas de trabajo destacan la introducción de aviónica modular, la mejora de la comunalidad entre configuraciones, la optimización de los procesos de mantenimiento y la evolución hacia sistemas de combate colaborativo y mayor conectividad. También se profundiza en el concepto de “crewed-uncrewed teaming”, como demuestra la reciente demostración de operación conjunta del dron Flexrotor con un Airbus H135 de la Armada española.

El sistema de aviónica del NH90 está en continua evolución / © David Herreros Serrano

En el capítulo del mantenimiento, en comparación con 2021, la carga de trabajo por hora de vuelo se ha reducido en torno a un 20%. En el marco del programa Block 2 se espera lograr una reducción adicional del 14% para 2028. Otras iniciativas incluyen el aumento de uno de los intervalos de revisión de 350 a 450 horas y la extensión de los trabajos de overhaul de componentes dinámicos hasta las 1.800 horas de vuelo.

Según datos de Airbus Helicopters, hasta la fecha se han entregado más de 530 unidades del NH90 en todo el mundo, y la flota global ha superado ya el medio millón de horas de vuelo a cargo de 18 operadores.

La guerra contra Irán tensiona el transporte aéreo

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El cierre del espacio aéreo en Oriente Medio y Ucrania fuerza desvíos masivos, incrementa el consumo de combustible y añade presión a los costes operativos de las aerolíneas

La escalada militar en torno a Irán ha introducido un nuevo factor de inestabilidad para el transporte aéreo internacional. A la persistente clausura del espacio aéreo de Ucrania desde 2022 se suma ahora una amplia zona restringida en Oriente Medio, obligando a las aerolíneas a rediseñar sus rutas en uno de los corredores más estratégicos para los vuelos intercontinentales. Muchas de las rutas que enlazan Asia con Europa sobrevuelan la zona.

El impacto se observa en dos variables críticas para la operación aérea: la disponibilidad de rutas seguras y el precio del combustible. Desde el inicio del conflicto a finales de febrero de 2026, varios países de la región —entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait o Israel— han cerrado parcial o totalmente su espacio aéreo, provocando miles de cancelaciones y desviaciones de vuelos en todo el mundo.

En términos operativos, la consecuencia inmediata es el alargamiento de rutas entre Europa, Asia y Oceanía. Estas desviaciones incrementan tanto el tiempo de vuelo como el consumo de combustible, obligando a aumentar las cargas de combustible en origen o incluso a programar escalas técnicas adicionales en determinados casos.

Este nuevo escenario se superpone al cierre del espacio aéreo ucraniano, que ya obligó a modificar los flujos de tráfico entre Europa y Asia durante los últimos cuatro años. Con la crisis en Oriente Medio, el sistema global de rutas pierde otro corredor estratégico, creando lo que algunos especialistas han descrito como un “vacío” en el mapa de navegación aérea internacional.

Mapa de rutas aéreas entre Europa y Asia: el cierre simultáneo del espacio aéreo ucraniano y de amplias zonas de Oriente Medio obliga a importantes desvíos operativos / © flightradar24

Encarecimiento de los precios del combustible

El segundo efecto inmediato se encuentra en el mercado energético. El conflicto ha provocado un fuerte incremento del precio del petróleo y del combustible de aviación (Jet A-1), lo que impacta directamente en la estructura de costes de las aerolíneas. El combustible representa habitualmente entre el 20 % y el 25 % de los costes operativos de una compañía aérea.

El encarecimiento ha sido rápido. Diversos operadores ya han anunciado aumentos de tarifas o recargos por combustible para compensar el incremento de costes. Algunas aerolíneas han advertido que el precio del combustible se ha disparado desde niveles cercanos a 85-90 dólares por barril hasta rangos de 150-200 dólares en los momentos de mayor volatilidad.

En este contexto, las compañías del Golfo —como Emirates, Qatar Airways o Etihad— se encuentran entre las más expuestas debido a su papel como nodos de conexión entre Europa, Asia y Oceanía. Según datos de Cirium, estas aerolíneas concentran una parte sustancial del tráfico intercontinental en esas rutas.

Más allá del impacto inmediato en precios y programación, la crisis vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad estructural del transporte aéreo frente a las tensiones geopolíticas. Cuando se cierran simultáneamente varios corredores estratégicos, la red global de rutas pierde redundancia y la eficiencia operativa se resiente de forma inmediata.

IAG CARGO crece un 0,3 % en 2025 y refuerza su estrategia ‘premium’ en un mercado plano

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La división de carga de International Airlines Group mantiene ingresos de 1.238 millones y acelera su alianza con Qatar Airways Cargo y MASkargo en un contexto de débil expansión global

IAG Cargo cerró 2025 con ingresos comerciales de 1.238 millones de euros, un 0,3 % más que en 2024, en un ejercicio marcado por la estabilización del mercado internacional de carga aérea tras la volatilidad de los años anteriores. Las toneladas-kilómetro transportadas (CTK) crecieron un 0,4 %, mientras que el yield se mantuvo en niveles similares, reflejando un entorno de oferta ajustada y demanda contenida.

El comportamiento de la división debe analizarse en un contexto sectorial de crecimiento moderado. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la demanda mundial de carga aérea ha mostrado incrementos interanuales discretos tras la normalización de las cadenas logísticas y la progresiva recuperación de la capacidad en bodega de aviones de pasajeros. En este escenario, sostener ingresos con yields estables apunta a una gestión prudente de capacidad.

Prioridad para las mercancías de alto ingreso unitario

Uno de los vectores diferenciales fue el segmento prioritario “Critical”, cuyo tráfico aumentó un 41% interanual. Se trata de envíos de alto valor o de carácter urgente, con mayor ingreso unitario. También destacó la mercancía perecedera, con un crecimiento del 12%, impulsada por los flujos entre Latinoamérica y Europa. En particular, los tráficos con destino Madrid registraron un incremento del 22%, consolidando el papel del hub de Barajas como puerta de entrada de productos agroalimentarios.

La estructura operativa de IAG Cargo se apoya principalmente en la capacidad disponible en las bodegas (belly cargo) de los aviones de pasaje las aerolíneas del grupo, entre ellas Iberia y British Airways. Esta oferta se complementa con acuerdos interlínea y gestión para terceros. Esta configuración limita la exposición a flota carguera dedicada, pero vincula la oferta a la programación de pasajeros.

En junio de 2025, la compañía anunció su intención de constituir un negocio conjunto global con Qatar Airways Cargo y MASkargo, pendiente de aprobación por parte de las autoridades regulatorias. La operación busca integrar redes complementarias entre Europa, Oriente Medio y Asia-Pacífico, ampliando la oferta y conectividad de la red. El resultado de 2025 no refleja un ciclo expansivo, pero sí una consolidación operativa en un mercado global que prioriza fiabilidad, especialización y alianzas estratégicas.

Guerra abierta entre Aena y las aerolíneas por las tasas

Un concepto indiscutible como es la seguridad entra en el choque regulatorio

El cruce de declaraciones entre Aena y la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ha introducido un elemento extremadamente sensible en el debate sobre las tasas aeroportuarias: la seguridad operacional. Desde sus orígenes, las cuatro premisas tradicionales del transporte aéreo, en orden de importancia, son SEGURIDAD, regularidad, eficiencia y economía.

Nótese que he advertido de forma clara al lector sobre el primer concepto. A lo largo de toda su historia, la aviación ha sido víctima de su propio desarrollo. Cada vez que un avión alza el vuelo se produce una conjunción de numerosos factores que contribuyen a su éxito, que no es otro que garantizar operaciones seguras.

Los niveles de seguridad actuales se han logrado a costa de numerosos accidentes e incidentes en el pasado, que se investigaron y analizaron para que jamás volviesen a suceder. Y todo el trabajo que realizan millones de profesionales cada día es precisamente para que la seguridad no se cuestione.

Por ello, desde este digital no podemos estar más de acuerdo con la postura de ALA, la patronal de aerolíneas que operan en España. En su respuesta a las declaraciones de AENA, las aerolíneas consideran “grave y desafortunada” la insinuación de que una reducción tarifaria pueda comprometer la seguridad.

El presidente de Aena, Maurici Lucena, advierte del riesgo de infraestructuras “excesivamente baratas” si se prioriza únicamente la contención de costes. En esa lucha por la contención de costes quizás haya que centrarse más en invertir en partidas que incrementan los niveles de seguridad operacional que en fastuosas e ineficientes terminales que priman más lo arquitectónico que lo eficiente.

La seguridad es innegociable

Desde el punto de vista técnico-regulatorio, la seguridad operacional en la Unión Europea no depende del nivel de las tarifas aeroportuarias, sino del cumplimiento normativo y de la supervisión continuada. El marco viene determinado por la Agencia Europea para la Seguridad Aérea (EASA), cuyas normas son de obligado cumplimiento para gestores aeroportuarios, aerolíneas y proveedores de servicios. En España, la autoridad supervisora es la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), organismo responsable de la vigilancia del cumplimiento en materia de seguridad operacional (safety) y protección contra actos ilícitos (security).

El debate, por tanto, se sitúa en el terreno económico y regulatorio. Las tarifas aeroportuarias de Aena están sujetas al Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), que fija la senda de ingresos máximos y los compromisos de inversión. Según los últimos informes públicos de Aena, el gestor ha recuperado resultados positivos tras la pandemia, apoyado en la recuperación del tráfico y en la diversificación comercial. Paralelamente, ALA ha defendido reiteradamente que la competitividad del sistema aeroportuario español depende de mantener costes unitarios contenidos frente a otros grandes hubs europeos.

La cuestión de fondo es el equilibrio entre eficiencia y resiliencia. Aena gestiona una red de 46 aeropuertos y dos helipuertos bajo un modelo de caja única y política de subsidios cruzados, donde los aeropuertos rentables compensan a los deficitarios. Reducir tasas puede impactar en la capacidad de autofinanciación de inversiones futuras, especialmente en un contexto de transición energética y exigencias medioambientales crecientes. Sin embargo, las aerolíneas argumentan que mayores costes aeroportuarios afectan directamente a la conectividad y a la elasticidad de la demanda, desviando el tráfico a otros mercados con aeropuertos más competitivos.

Desde una perspectiva técnica, asociar la política tarifaria con un hipotético deterioro de la seguridad no encuentra respaldo normativo ni moral para cualquier profesional que desempeñe en el sector aeronáutico. En este sentido, es conveniente reiterar el nivel tan bajo y de una absoluta carencia de mentalidad aeronáutica de las declaraciones de una figura como es el máximo responsable de un gestor aeroportuario de la importancia de Aena.

Los estándares de mantenimiento, certificación y supervisión son obligatorios e independientes de la rentabilidad. No obstante, sí existe una relación indirecta entre ingresos, inversión y calidad de servicio.

El reto actual de los principales agentes del transporte aéreo español es reconducir el debate al ámbito técnico del DORA, evitando trasladar al terreno de la seguridad un desacuerdo esencialmente económico. En un mercado liberalizado, competitivo y altamente regulado, pero de carácter monopolista en el ámbito de las infraestructuras, la sostenibilidad del sistema requiere un diálogo y análisis estructurado entre todas las partes.

AENA registra beneficios de más de 2.100 millones de euros

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El gestor aeroportuario consolida crecimiento moderado de tráfico, mejora operativa y expansión internacional mientras anticipa desaceleración en 2026

El grupo Aena cerró 2025 con un beneficio neto de 2.136,7 millones de euros, un 10,5% más que en 2024. Aparte de los aeropuertos españoles, se incluyen los 17 gestionados en Brasil y Londres-Luton. La mejora se apoya en el aumento del tráfico, la evolución de los ingresos comerciales y una sólida generación de caja, en un ejercicio marcado por la normalización de la demanda aérea en Europa.

El EBITDA alcanzó 3.785 millones de euros, con un margen del 59,3%, frente a los 3.510,3 millones de 2024. El ligero ajuste del margen refleja un incremento del 11,1% del OPEX (costes operativos de los aeropuertos), hasta 2.615 millones. Ello es debido a un incremento de los costes de personal, servicios y suministros en un entorno inflacionista aún exigente.

Los ingresos totales consolidados ascendieron a 6.379,2 millones (+9,5%). El negocio aeronáutico aportó 3.346,8 millones (+4,9%), en línea con el crecimiento del tráfico, mientras que el área comercial alcanzó 1.975,1 millones (+11%), con un aumento del 8,5% en ventas totales. Esta evolución confirma la resiliencia del ingreso no regulado, clave en la estructura financiera del gestor.

El tráfico del grupo —que integra España, el aeropuerto de Aeropuerto de Londres-Luton y 17 aeropuertos en Brasil— creció un 4,2%, hasta 384,8 millones de pasajeros. En España, la red superó los 321,6 millones (+3,9%). Para 2026, la previsión oficial apunta a un crecimiento más contenido del 1,3%, hasta unos 326 millones, coherente con las estimaciones de desaceleración del mercado europeo publicadas por Eurocontrol y con la estabilización de la capacidad observada por IATA en sus informes sectoriales.

En términos de balance, la deuda financiera neta se situó en 5.509 millones de euros, prácticamente estable, mientras que la ratio deuda neta/EBITDA mejoró a 1,46x (1,57x en 2024). La generación de efectivo operativo fue de 2.787,5 millones, suficiente para sostener inversiones, reducir apalancamiento relativo y mantener la política de dividendo (80% de pay-out), con una propuesta de 1,09 euros brutos por acción.

Continua la expansión internacional

En el plano internacional, la filial Aena Desarrollo Internacional formalizó en diciembre la adquisición del 51% de la sociedad holding propietaria del aeropuerto de Leeds Bradford Airport y del 49% del de Newcastle International Airport, reforzando su presencia en el mercado británico. En Brasil, el grupo cerró una financiación de 5.700 millones de reales para modernizar 11 aeropuertos, incluido Aeropuerto de Congonhas, uno de los principales nodos domésticos del país.

El ejercicio 2025 confirma la solidez del modelo mixto —ingresos regulados y comerciales— en una fase de madurez del ciclo de recuperación postpandemia. No obstante, la previsión de menor crecimiento en 2026 sugiere un escenario de estabilización, con presión sobre costes y necesidad de optimizar capacidad e inversión en un entorno regulatorio y competitivo cada vez más exigente.

AIR EUROPA se estrena volando a Bolonia y Tánger

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Para la próxima temporada de verano incorpora dos nuevos destinos y reactiva cuatro rutas estacionales con más de 700 vuelos y 130.000 asientos adicionales operados con Boeing 737

Air Europa reforzará su programación de verano de 2026 con la apertura de dos nuevos destinos: Bolonia y Tánger. Además, reactiva sus enlaces estacionales con Túnez, Marrakech, Atenas y Alghero. La operativa se concentrará en el hub del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y se desarrollará entre abril y octubre, en función del mercado.

La principal novedad es la incorporación de Bolonia, con tres frecuencias semanales en julio y agosto. En paralelo, Tánger iniciará operaciones el 16 de junio con tres vuelos semanales, que aumentarán a cinco en agosto antes de concluir a mediados de septiembre. Ambas rutas serán cubiertas con la flota Boeing 737, previsiblemente en versiones -800 y MAX 8, configuradas para corto y medio radio.

En el norte de África, la aerolínea también reanudará operaciones con Túnez (tres frecuencias semanales, hasta cinco en pico estival) y Marrakech, adonde volverá a principios de abril con dos vuelos semanales, ampliables a cinco en julio y agosto. La operativa a Alghero (3 de julio–30 de agosto) contará con tres frecuencias semanales, mientras que Atenas dispondrá de un vuelo diario entre mediados de junio y mediados de septiembre.

El refuerzo implica más de 700 vuelos ida y vuelta y cerca de 130.000 asientos adicionales. La estrategia se alinea con la recuperación sostenida de la demanda en el sur de Europa y el Magreb, en un contexto en el que el tráfico aéreo europeo ha superado los niveles prepandemia, según datos de Eurocontrol. Asimismo, Aena mantiene en Madrid-Barajas una senda de crecimiento en pasajeros internacionales, especialmente en mercados turísticos.

Desde el punto de vista operativo, el uso del 737 permite optimizar costes por asiento y adecuar capacidad a rutas de entre 1.000 y 2.500 kilómetros. La versión MAX incorpora mejoras aerodinámicas y motores CFM LEAP-1B, con reducciones de consumo y emisiones frente a generaciones anteriores, en línea con los estándares de eficiencia exigidos en el mercado europeo.

Con esta programación, Air Europa consolida su presencia en el arco mediterráneo y norteafricano, reforzando conectividad punto a punto desde Madrid en un periodo de mayor demanda de viajes.